Virus en las plantas

Publicado el 23 de febrero de 2017

Virus en las plantas

Aunque menos frecuentes que las enfermedades producidas por hongos o las plagas de insectos, las enfermedades víricas son con mucho más dañinas, pues cuando se observan los síntomas que las caracterizan ya suele ser demasiado tarde. Sólo una serie de medidas preventivas y la compra de ejemplares sanos en establecimientos especializados, pueden librarnos de tan peligrosa enfermedad.

¿Qué es un virus?

Los virus son microorganismos tan pequeños que para poder ser detectados es preciso recurrir a los más sofisticados y potentes microscopios electrónicos. Su forma de reproducción es rapidísima y por eso cuando los síntomas que produce son observables a simple vista, todas las partes de la planta están ya atacadas.

¿Qué síntomas caracterizan el ataque?

K. Smith, uno de los máximos expertos en virus vegetales ha separado los síntomas de este tipo de infecciones en tres grandes grupos. En primer lugar son típicas las clorosis o moteado de las hojas, muy similares a las producidas por un exceso o defecto de determinados elementos nutritivos. Estos cambios de coloración pueden ir acompañados de deformaciones en el limbo de la hoja y suelen ser típicas de las enfermedades denominadas mosaicos. Otro síntoma característico son los enanismos o deformaciones en partes o en la totalidad de la planta. Por último, podemos citar la aparición de tumores o crecimientos anómalos aislados de algunos órganos de la planta.

¿Cómo se produce la infección?

Las formas que tienen los virus de penetrar en el vegetal son muy diversas, pero entre todas cabe mencionar la transmisión al realizar un injerto, la inoculación por picaduras de insectos u otros artrópodos, la penetración a través de las heridas fortuitas u originadas tras la poda y la invasión a través del suelo mediante las raíces.

¿Cuáles son los principales grupos de virus en plantas?

Cuatro son los grupos en los que se pueden clasificar los virus:

El primero está formado por los llamados mosaicos de transmisión mecánica que penetran en la planta a através de heridas o por simple contacto. Producen los denominados mosaicos, tan comunes en crisantemos, caléndulas, zinias, Bellis, etc.

El segundo grupo lo constituyen los mosaicos de transmisión por pulgones, inoculados por dichos insectos y que atacan a Aster, begonias, caléndulas, gladiolos, dalias y petunias.

En tercer lugar se encuentran los virus productores de amarilleos o rizaduras, frecuentemente transmitidos por insectos y que suelen infectar a árboles frutales.

Por último podemos citar los denominados virus amarillo de los Aster llamados así porque producen un tipo especial de amarilleos detectados por primera vez en el grupo de los Aster, en los que produce una decoloración general y finalmente muerte de la planta.

¿Cómo combatir los virus en plantas?

Aún no se ha descubierto ningún sistema eficaz de combate para este tipo de enfermedades, siendo el único sistema de erradicación la eliminación de las plantas afectadas y la prevención, vigilando las plagas de insectos que pueden transmitir virus.

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