¿Qué es la escarda?

Publicado el 30 de enero de 2017

escarda

Las malas hierbas, a pesar de que no sean muy peligrosas, afean mucho el jardín, la terraza y el huerto, aparte de restar nutrientes a las plantas. Por este motivo es preciso conocer las más comunes y las formas más eficaces que existen para su erradicación y control.

¿Qué es una mala hierba?

Podemos considerar como mala hierba todas aquellas plantas que crecen donde a nosotros no nos interesa, restando luz o nutrientes a las plantas cultivadas. Por este motivo pueden considerarse como malas hierbas a especies que en determinados momentos se emplean como ornamentales. Un buen ejemplo puede ser el Convolvulus o correhuela.

¿Cómo se eliminan?

Tres son los sistemas principales para la eliminación: manuales, mecánicos y químicos.

Si el jardín es pequeño o las malas hierbas aparecen en una jardinera, el mejor método de eliminación es el primero, es decir, a mano. Para ello utilizaremos una pequeña azadilla o escardilla que arranque o corte aquellas hierbas que compitan con las cultivadas. Este sistema es también acertado para aplicar en cultivos destinados al consumo humano, pues así se evita emplear sustancias químicas.

Los medios mecánicos son más apropiados para extensiones un poco mayores que un jardín. Suelen utilizarse motocultivadoras a las que se adosan arados, discos o fresadoras que al remover la tierra, sacan las malas hierbas. Esta labor debe efectuarse con el suelo ni demasiado seco, ni demasiado húmedo, pues en el primer caso la labor se vería muy dificultada y en el segundo es muy probable que las hierbas levantadas volviesen a enraizar.

¿Qué es una escarda química?

Es la eliminación de las malas hierbas empleando para ello sustancias químicas. Estos productos pueden ser de tres tipos: de contacto, de pre-emergencia y de post-emergencia. Los primeros actúan simplemente quemando la planta, mientras que los otros dos actúan alterando el desarrollo e impidiendo éste.

¿Cómo y cuando deben aplicarse?

La mejor época para realizar escardas, ya sean manuales o químicas, es el final del período frío, es decir, cuando las plantas molestas comienzan a crecer.

Si se opta por la escarda química hay que escoger un día sin viento para realizar las fumigaciones, pues así evitaremos que el herbicida pueda actuar sobre otras plantas. También hay que eludir la utilización de herbicidas químicos en zonas con fácil absorción si en ellas hay cerca árboles o arbustos, pues con toda seguridad se verán afectados. Por último, no hay que fumigar bajo ningún concepto cerca de hortalizas, ni frutales que vaya a destinarse al consumo humano, o de animales domésticos.

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