Controlar la temperatura de plantas de interior con calefacción

Publicado el 29 de diciembre de 2016

Calefaccion para plantas de interior

Uno de los problemas que más afectan a las plantas cultivadas en el interior de la casa o en invernaderos, son los cambios bruscos de temperatura, que se producen en estos lugares entre el día y la noche. La mejor manera de evitarlos, consiste en dotar a estas zonas de algún tipo de calefacción controlada.

¿Cuántos tipos hay?

Si se pretende cultivar especies de zonas templadas o cálidas en zonas frías, el principal inconveniente consistirá en proporcionar a las plantas temperaturas adecuadas para su perfecto desarrollo. Para conseguirlo hay varios sistemas.

Si disponemos de una casa con calefacción central, el problema está resuelto en gran parte porque ésta proporcionará una temperatura media adecuada; sin embargo, presenta una grave contrapartida, deseca mucho el ambiente. Para salvar este escollo habrá que suministrar a las plantas pulverizaciones frecuentes o disponer bajo cada maceta pequeños recipientes planos con agua que al evaporarse proporcionará un microclima adecuado.

Si lo que se trata de caldear es una terraza acristalada o un pequeño invernadero de jardín habrá que recurrir a otro tipo de calefacción. La más económica, sin duda, será por agua caliente y si la casa no está muy alejada, se puede sacar una derivación de la calefacción central. Otro sistema consiste en calefacción eléctrica en sus dos vertientes, de placas infrarrojas y resistencias, que aunque bastante eficaces y limpias son muy costosas en cuanto a su mantenimiento. Por último, tenemos los generadores de aire caliente que funcionan con diversos combustibles y que, a pesar de ser baratos, presentan la desventaja de ser sucios y, en algunos casos, producir sustancias tóxicas para las plantas. Por este mismo motivo, la calefacción a base de butano está proscrita de las zonas en donde vivan plantas.

¿Qué temperatura será la más adecuada?

Lo ideal será que dentro de la habitación no haya oscilaciones termométricas superiores a los 10 ºC entre el día y la noche.

Así, si durante el día la temperatura de la estancia se ha mantenido en torno a los 25 ºC, por la noche el termómetro no deberá bajar más allá de los 15 ºC. Cuando por el día el termómetro marque más de 30 ºC, para evitar tener que caldear excesivamente la habitación por la noche, con el consiguiente gasto de energía, será conveniente proporcionar algún tipo de ventilación que la reduzca hasta unos 25 ºC.

¿Plantea algún problema?

Aparte del ya comentado de desecar excesivamente el ambiente, problema fácil de solucionar mediante riegos o humidificadores ambientales, los sistemas de calefacción presentan otro grave riesgo: la aparición de enfermedades y plagas.

Efectivamente, al amparo de la temperatura y humedad constantes del invernadero, se desarrollan toda una legión de insectos y honguillos parásitos que conviene exterminar en cuanto aparezcan. Lo mejor son las fumigaciones preventivas con insecticidas y fungicidas aplicados regularmente.

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