Cava del jardín

Publicado el 16 de enero de 2017

Cava del jardin

La cava del jardín no es más que la acción de remover la tierra con útiles adecuados, a fin de acondicionar el terreno para futuras plantaciones o facilitar la aireación de las ya existentes. Es una labor común, tanto en el jardín de plantas ornamentales como en el pequeño huerto familiar.

¿Qué objetivo tiene esta operación?

A lo largo del año, las lluvias, el pisoteo y la propia inercia de la tierra hacen que ésta poco a poco se vaya apelmazando, perdiendo así su porosidad. También el comienzo de la estación cálida trae consigo multitud de malas hierbas que una labor del terreno contribuirá a hacer desaparecer. Por último, a la hora de realizar un abonado orgánico o mineral, una cava profunda facilitará la unión de éste con el terreno y su mejor distribución.

¿Qué momento es el más adecuado para la cava?

Si lo que se pretende es eliminar las malas hierbas (escardar), la época más idónea es el comienzo de la primavera, momento que coincide con la aparición del mayor número de especies indeseables. Se escogerá a ser posible un día cálido, cuando la superficie del terreno esté seca, pues así las malas hierbas se marchitarán enseguida.

El otoño será la estación más favorable para realizar un labrado profundo del jardín que restituya a la tierra una estructura adecuada. Esta operación puede coincidir con un ligero abonado, anticipo del primaveral, que contribuirá a aflojar la tierra y permitir un crecimiento más vigoroso de las raíces y raicillas.

Por último, el verano será el momento del año más adecuado para realizar cavas superficiales o aflojados de tierra. Estos tienen por misión mullir el sustrato, interrumpiendo así los finos capilares por donde el agua se evapora y, por tanto, ahorrar en riegos. Asimismo esta operación facilita el intercambio gaseoso del terreno, permitiendo que salga el dióxido de carbono (CO2) y facilitando la entrada de oxígeno.

¿Cuáles son las herramientas adecuadas?

Para las cavas profundas y los labrados, las palas y horcas de tres o cuatro púas serán las herramientas más útiles. Para la eliminación de las malas hierbas será más adecuada la azadilla o la binadora, mientras que para el aflojado de la tierra el utensilio que permite realizar esta operación más cómodamente es el escarificador de tres ganchos.

¿Cómo se realizan estas operaciones?

La cava o labrado debe realizarse hundiendo la pala hasta unos 25 centímetros de profundidad y girando o volteando la tierra para que las capas más profundas salgan a la superficie.

El mullido o aflojamiento mediante horca debe efectuarse hincando ésta profundamente en el terreno y moviéndola un poco en todas direcciones.

Por último, para el escarificado superficial hay que operar como si se arañase la tierra ligeramente y a una profundidad de unos 10 centímetros, procurando no dañar las raíces.

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