Aclareo de plantas

Publicado el 23 de enero de 2017

Aclareo de plantas

Esta operación, tan sencilla como vital para el buen desarrollo de flores y frutos, se aplica también a las plantitas recién nacidas de semillas, cuando se encuentran demasiado hacinadas.

¿Qué es el aclareo?

Es una operación muy fácil, que consiste en la eliminación de ciertas partes de la planta o incluso de plantas enteras, cuando esto es necesario.

¿Qué objetivo tiene?

El que la planta, las flores o los frutos se desarrollen con mayor plenitud, aunque en menor número, al disponer de más cantidad de nutrientes.

¿Cuándo hay que efectuarlo?

El aclareo se puede realizar ya en el mismo semillero, pues en éste, debido a que se plantan más semillas de las necesarias para asegurar la germinación, se produce un exceso de ejemplares.

También puede realizarse cuando la planta ha producido un exceso de capullos. Eliminando algunos conseguimos flores de mayor porte (esta operación es común en los claveles y en muchas especies dedicadas a flor cortada). Asimismo, es interesante la eliminación de flores marchitas, sobre todo en las bulbosas y tuberosas, pues su presencia dificulta el engrosamiento de éstos.

¿Cómo se realiza el aclareo de plantas?

Cuando se trata de aclarar plántulas (plantitas recién nacidas de semillas), la operación se debe llevar a cabo con los dedos índice y pulgar a modo de pinzas, arrancando la plantita con toda su raíz y dejando una distancia entre planta y planta de al menos 5 centímetros.

Si el aclareo se realiza sobre flores es conveniente eliminar los brotes laterales, reservando preferentemente los puntales o apicales; el mismo criterio conviene aplicarlo a los frutos.

¿Qué ejemplares deben eliminarse?

Con preferencia, todos aquellos que presenten manchas, se encuentren marchitos, crezcan con menos vigor o deformes.

¿Siempre es necesario?

Sí, tanto si se realiza en semilleros múltiples como en bandejas de tiestos individuales.

En estas últimas, para asegurar la germinación, es necesario sembrar 2 o 3 semillas por tiesto y cuando las plántulas hayan crecido unos pocos centímetros se eliminan los ejemplares defectuosos o con menos vigor.

En los frutales, esta operación sólo sería necesaria, en aquellas temporadas en que la producción de frutos sea muy abundante.

Lo mismo se puede decir con respecto a las flores, cuando éstas nacen con profusión.

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